Salir de España, un reto pendiente para los emprendedores

Artículo de Bárbara Yuste en Diario bez. Publicado el 4 de septiembre de 2016.

Falta de confianza y ambición o desconocimiento del mercado en el que se va a operar son algunas de las dificultades que lastran a muchos proyectos emprendedores a limitarse al mercado nativo y a no crecer en el exterior. Otro aspecto que impide dar el salto a las empresas emergentes (`star-up´) españolas tiene que ver con la disparidad de las legislaciones nacionales.

La internacionalización es una de las principales barreras que han de derribar las `start-up´ españolas para crecer. De ello se ha hablado largo y tendido en los diferentes foros profesionales de la materia en los últimos tiempos. Pero para lograrlo se precisa un cambio de mentalidad entre la gran mayoría de los emprendedores de este país. “Cuando llegué a España, lo que más me chocó es la falta de una perspectiva internacional en los proyectos emprendedores que conocí”, confiesa Liz Fleming, vicepresidenta internacional de Spain Start-up, iniciativa privada que busca fomentar el emprendimiento y la innovación en España.

En su opinión, uno de los males de los emprendedores españoles es que estos no contemplan una estrategia internacional cuando deciden montar su negocio. Esa falta de enfoque global, que está muy vinculada al cortoplacismo y al resultado rápido, impide la consolidación y el crecimiento de la mayor parte de los proyectos, limitándolos al mercado nativo. Es absolutamente imprescindible que “desde el primer día los impulsores de start-up se planteen salir fuera de España y piensen en la competencia internacional”, asegura Fleming.

En el origen de esta carencia reside un problema evidente de confianza y de ambición que comparten los empresarios españoles y que puede estar influido por la propia cultura del país. “Con los años hemos podido comprobar que en muchas ocasiones los emprendedores aquí no son conscientes de sus capacidades y esto les lleva a no tener en cuenta que para que un proyecto crezca es necesario que sea escalable”, agrega. El temor al fracaso suele explicar también este comportamiento.

Sin embargo, no siempre se imponen estas reticencias. A veces, el error viene por todo lo contrario, por la precipitación y el impulso inconsciente a la hora de buscar oportunidades en el extranjero. Ya dice un refrán castellano que las prisas no son buenas compañeras de viaje. Es entonces cuando se producen las inversiones de golpe y sin conocimiento previo del mercado al que se dirige la empresa. Este es uno de los fallos de más graves consecuencias en los que suelen incurren algunas start-up que, lejos de estudiar la realidad del país en el que se quieren implantar, se dejan llevar por las expectativas sin calibrar los efectos de una inversión precipitada y con datos sobrevalorados en la mano como el tráfico de fuera que les llega a la web, entre otros. Sin duda, es muy importante testar y analizar un mercado antes de operar en él, no perdiendo de vista sus peculiaridades sociales y culturales.

Además, según recomienda Fleming, es fundamental contar con un cliente de referencia en el mercado de destino, que pueda orientar al emprendedor en su camino de expansión y así minimizar al máximo los riesgos que puedan surgir en cualquier momento. Muy relacionado con la búsqueda de un padrino está la construcción de una red de contactos profesionales del sector. Tejer esa comunidad puede ser la clave para realizar unas buenas contrataciones si finalmente lastartup decide establecerse en el país.

Contratación de los mejores perfiles

El asunto de la contratación del equipo no es nada fácil. Es, de hecho y según apunta Fleming, uno de los aspectos más complicados. El desconocimiento y el déficit de referencias puede lastrar la puesta en marcha del negocio en el mercado elegido, entre otras razones, porque encontrar el talento que se necesita para operar es una tarea ardua, máxime si se trata de perfiles digitales, con expertise y dominio de las capacidades que hoy se demandan. Pero no hay que olvidar tampoco las diferencias culturales que afectan al reclutamiento de personal. Por ejemplo, en Estados Unidos la fidelidad de los empleados es mucho menor que en España y les cuesta más hacer equipo. Estas realidades se han de conocer antes de salir a la calle y lanzarse a buscar profesionales que formen parte de la plantilla.

Desde Spain Startup se ha trabajado en un decálogo con recomendaciones para que las empresas afronten el reto de la internacionalización con las garantías necesarias.

  • Análisis detallado del proyecto;
  • Momento ideal para salir del país. Aunque no existe, es mejor que el negocio esté consolidado a nivel nacional. Sin esta premisa, se ha de descartar abrir otros mercados;
  • ¿Dónde? Se requiere un estudio del lugar que más conviene en función de las características de la start-up, en cualquier caso, Europa y Latinoamérica representan el mercado natural de las empresas españolas;
  • Aspectos legales y fiscales;
  • Equipo profesional con conocimiento del lugar de destino y con altas dotes de adaptación;
  • Empleados y estructura organizativa preparada para liderar la apertura de fronteras;
  • Adaptación del producto al mercado internacional;
  • Expansión por fases. Las prisas suelen ser malas compañeras para este tipo de procesos;
  • Rentabilidad a largo plazo. La rentabilidad de un negocio en un nuevo mercado siempre conlleva paciencia y saber esperar;
  • Visibilidad en el nuevo mercado. Es esencial desarrollar una buena estrategia de comunicación y marketing en el país elegido.

Legislaciones dispares

Las dificultades para la internacionalización encuentran en el área legal una de las complicaciones que trae más de cabeza a los emprendedores. Como es sabido, Internet no tiene barreras geográficas y esta es una ventaja indudable que permite a empresas locales realizar negocio en diferentes partes del planeta. Ahora bien, en el momento en que una start-up se plantea operar en otro país no puede olvidar las cuestiones relacionadas con su legislación nacional, pues dependiendo del lugar que se elija se van a tener que afrontar unas exigencias, se van a tener que pagar unos impuestos o se van a poder disfrutar de unas determinadas exenciones fiscales, por ejemplo.

Para Daniel López Carballo, abogado de Écija, una de las cuestiones principales en materia legislativa tiene que ver con los datos personales, lo que se denomina -apunta- el “petróleo del siglo XXI”. Resolver este aspecto es fundamental para que las empresas puedan abordar una gestión de los datos personales adecuada a la legislación de cada país. Quizá este aspecto no sea tan crucial en Europa, donde se produce una cierta similitud en las normas que regulan esta materia en los diferentes Estados miembro, pero sí lo es cuando se va a operar fuera de territorio europeo.

Evidentemente, uno de los mercados naturales para las start-up españolas es el latinoamericano. En él se pueden encontrar distintas legislaciones en el ámbito de los datos personales. Mientras que Costa Rica, Colombia, Perú, Uruguay y Argentina cuentan con legislaciones muy parecidas a la española -de hecho, tienen un nivel de protección equiparable al de Europa-, otros países como Ecuador o Bolivia no disponen de leyes en la materia y lo único que se han dado son determinadas garantías constitucionales. Panamá y Honduras están trabajando en estos momentos en el desarrollo de una legislación específica (aún no la tienen) y México dispone de una norma que combina el modelo europeo con el norteamericano, este último muy alejado del español.

Otra parcela legal importante que resalta López Carballo es la que se refiere a la regulación del comercio electrónico. Hay países que tienen una legislación en este ámbito (Honduras, por ejemplo, acaba de aprobar una ley que está en fase embrionaria), pero otros, en cambio, no lo tienen regulado o, en caso de tenerlo, nada tiene que ver con las leyes españolas sobre e-commerce. No se puede olvidar tampoco en este capítulo otros elementos como los impuestos arancelarios o de otra índole o las exenciones fiscales.

Estas y otras cuestiones tienen que estar en la agenda del emprendedor desde los primeros compases de su proyecto, entre otras razones, porque, como matiza, es muy difícil después hacer escalable el modelo de negocio o adaptar éste a la normativa vigente en un mercado. Aunque la internacionalización continúa siendo el caballo de batalla de un gran número de start-up españolas, lo cierto es que, según López Carballo, cada vez más empresarios contemplan la expansión internacional de su negocio desde el primer momento, un paso que sin duda es positivo pero aún insuficiente a tenor de los datos sobre internacionalización recogidos en algunos estudios como la III edición del Estudio start-up e Internacionalización 2015 desarrollado por Ticketbits, entre otros.